- El agua caliente, la preferida por la mayor parte de los usuarios, tiene un efecto relajante y sirve para aliviar los dolores musculares y combatir el insomnio o incluso las cefaleas tensionales. No cura un resfriado, ni la gripe, pero el vapor que produce el agua a la temperatura que la utilizan muchos, entre 34 ºC y 38 ºC, descongestiona las vías respiratorias. Además, tan caliente tiene un gran poder de limpieza, pero no abre los poros, como se le atribuye erróneamente.
- Por su parte, el agua fría despeja la mente y el cuerpo y, en ese sentido, ayuda a la concentración en cualquier actividad intelectual o que requiera mucha energía. Esto tiene una doble base fisiológica: por un lado, el frío activa la circulación y proporciona más flujo de sangre a los órganos y tejidos; y por otra, estimula la producción de noradrenalina, una hormona relacionada con el estrés.
BENEFICIOS DE LA DUCHA DE AGUA FRÍA
Muchos aseguran que darse a diario una ducha de agua fría puede tener beneficios para la salud: mejora la circulación, alivia el estrés y aumenta la vitalidad y la lucidez mental son algunas de las ventajas que más le atribuyen a este hábito.
Pero también se dice que puede ayudar a tratar la depresión y la ansiedad, reparar los músculos tras el ejercicio, quemar más grasa o incluso darle un impulso al sistema inmunológico.
De entrada, lo que está claro es que el agua fría, al contacto con la piel, es un shock para el organismo: el cuerpo reacciona desencadenando una respuesta masiva al estrés, que hace que suba el ritmo cardíaco, aumente la circulación sanguínea y se libere adrenalina.
Por otro lado, a nivel doméstico, una ducha de agua fría es bastante segura y -temblores aparte- no tiene adversos negativos significativos para la salud.
¿Contra la depresión y la ansiedad?
Aunque todavía no ha habido un experimento clínico que haya utilizado una terapia de duchas frías como parte del tratamiento para la depresión y la ansiedad, algunos expertos creen que puede ayudar.
La teoría detrás de esa idea es que la exposición repetida al agua fría hace que el organismo se vuelva más eficaz a la hora de lidiar con la respuesta al estrés y con todos los cambios químicos y hormonales que las personas con depresión sienten.
¿Para el sistema inmunológico?
Según Chris van Tulleken, por ahora no hay evidencias definitivas sobre este beneficio.
Pero un estudio holandés sobre el efecto de las duchas frías sobre la salud y el trabajo publicado en 2016 en la revista PLOS One halló que una ducha diaria de agua fría resultó en una reducción del 29% en la autoevaluación de enfermedad de los participantes durante los 90 días siguientes a haber adoptado ese hábito.
Durante al menos 30 días consecutivos los individuos debían ducharse con agua fría al final de sus duchas habituales con agua caliente, durante periodos de 30, 60 o 90 segundos, según el subgrupo de estudio.
DUCHA DESPUÉS DEL EJERCICIO FÍSICO
Después del ejercicio se recomienda una ducha caliente por que ayuda a los músculos a relajarse y evitar así las contracturas. Terminar la ducha con unos segundos de agua fría contribuye a reactivar el cuerpo. Si el entrenamiento o la competición ha sido especialmente intensa un buen truco es darnos agua fría en las piernas lo que contribuirá a acelerar la recuperación y evitar las agujetas.
Fuente: www.bbc.com



