lunes, 14 de enero de 2019

LA IMPORTANCIA DE JUGAR CON NUESTROS HIJOS

El juego es tan importante para el desarrollo de los niños, que ha sido reconocido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, como un derecho de cada niño.




Este derecho de nacimiento, a menudo se ve truncado por prácticas de explotación y trabajo infantil, violencia de guerras y recursos limitados en niños que viven en la pobreza. Sin embargo, incluso los niños que tienen la suerte de tener abundantes recursos disponibles y que viven en paz relativa, a veces tampoco reciben los beneficios del juego. Muchos de estos niños se están criando con un estilo de vida cada vez más estresante que puede limitar los beneficios protectores que obtendrían con el juego infantil.

La naturaleza del juego

El juego es parte de nuestro patrimonio evolutivo, es fundamental para la salud y nos ofrece oportunidades para practicar y perfeccionar las habilidades necesarias para vivir en un mundo complejo.
Aunque el juego está presente en un amplio abanico de especies dentro del reino animal, el juego social es más destacado en animales con un neocórtex grande. El juego proporciona al animal y los humanos, habilidades que les ayudarán en la supervivencia y la reproducción. La acumulación de nuevos conocimientos se basa en el aprendizaje previo, pero la adquisición de nuevas habilidades se ve facilitada por interacciones sociales y a menudo lúdicas.

Los beneficios del juego

El juego no es un acto frívolo. Se ha demostrado que el juego tiene efectos directos e indirectos sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro. El juego provoca cambios a nivel molecular (epigenético), celular (conectividad neuronal) y conductual (habilidades de funcionamiento socioemocional y ejecutivo) que promueven el aprendizaje y el comportamiento adaptativo y/o pro social.

El juego permite a los niños utilizar su creatividad mientras desarrollan su imaginación, destreza, fuerza física, capacidad cognitiva y emocional. Es a través del juego que los niños de una edad temprana interactúan entre ellos y con el mundo que les rodea. Jugar permite a los niños crear y explorar un mundo que todavía no dominan. El aprendizaje temprano y el juego son fundamentalmente actividades sociales y favorecen el desarrollo del lenguaje y el pensamiento. También les permite desarrollar habilidades sociales y emocionales, y se ha demostrado que los niños que juegan con juguetes, actúan como científicos y aprenden buscando y escuchando lo que les rodea.

Sin embargo, las instrucciones explícitas limitan la creatividad del niño, por lo que deberíamos dejar que los niños aprendan a través de la observación, en vez de la memorización pasiva o la instrucción directa. El juego no dirigido permite a los niños aprender a trabajar en grupo, compartir, negociar, resolver conflictos y aprender habilidades de autogestión. Les permite practicar habilidades de decisión, moverse a su propio ritmo, descubrir sus propias áreas de interés y, en definitiva, participar plenamente en las pasiones que los estimulan. 
Padres que juegan con sus hijos.



Es fundamental que los padres tengan la oportunidad de acercarse al mundo de sus hijos. Jugar con ellos es una ocasión única para comunicarse con los niños de una manera diferente, en un espacio nuevo, que permite a los padres ofrecer orientaciones de manera suave y más estimulantes. Los niños menos verbales también pueden expresar sus opiniones, experiencias e incluso frustraciones a través del juego, permitiendo que los padres tengan la oportunidad de obtener una mayor comprensión de sus hijos.

El juego como mejora del rendimiento académico de los niños

Se ha demostrado que el juego ayuda a los niños a ajustarse a la configuración de la escuela e incluso a mejorar la preparación de los aprendizajes, los comportamientos de aprendizaje y las habilidades de resolución de problemas. El juego mejora la estructura y la función del cerebro y promueve la función ejecutiva (es decir, el proceso de aprendizaje, en lugar del contenido), que nos permiten perseguir los objetivos e ignorar las distracciones.
Algunos estudios señalan que las sociedades cada vez exigen más innovación y menos imitación, más creatividad y menos conformidad. En las demandas del mundo actual requieren que los métodos de enseñanza de los dos últimos siglos, como la memorización, sean sustituidos por innovación, aplicación y transferencia.

El papel de los pediatras

Según la Academia Americana de Pediatría, los médicos deberían prescribir tiempo de juego para los niños pequeños. En un momento en que cada vez hay más presión para añadir más componentes didácticos en la educación de los niños, en detrimento del aprendizaje lúdico, los pediatras pueden tener un papel importante en enfatizar el papel de un currículo equilibrado, que incluya el aprendizaje lúdico para la promoción de un desarrollo infantil sano.
Los beneficios para la salud del juego son muchos. Aquellos juegos que implican actividad física, no sólo promueven un peso saludable, sino que también pueden mejorar la eficacia de los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular. El juego disminuye el estrés, el cansancio, la lesión, la depresión, y aumenta el grado de movimiento, la agilidad, la coordinación, el equilibrio y la flexibilidad.

Los niños prestan más atención a las lecciones de clase después del juego libre durante el recreo, que no después de los programas de educación física, que son más estructurados. Además, se ha sugerido que fomentar el juego libre puede ser una manera de aumentar los niveles de actividad física en niños, una estrategia importante para la resolución de problemas como la obesidad.



Categorías de juego

Existen diferentes tipos de juego, que pueden estructurarse según su secuencia de desarrollo:

  • Juego de objetos: este tipo de juego se produce cuando un niño explora un objeto y aprende sus propiedades. El juego de objetos progresa desde exploraciones sensoras y motoras tempranas, incluso el uso de la boca, hasta el uso de objetos simbólicos (por ejemplo, cuando un niño utiliza un plátano como teléfono) para la comunicación, el lenguaje y el pensamiento abstracto.

  • Juego físico: el desarrollo de las habilidades motoras en la infancia es esencial para promover un estilo de vida activo. Aprender a cooperar y negociar promueve las habilidades sociales críticas. Además, el juego físico no dirigido, permite a los niños tomar riesgos en un entorno relativamente seguro, que favorece la adquisición de habilidades necesarias para la comunicación, la negociación y el equilibrio emocional, y fomenta el desarrollo de la inteligencia emocional.

  • Juego al aire libre: el juego al aire libre ofrece la oportunidad de mejorar las habilidades de integración sensorial. En este caso, el tiempo de recreo en la escuela se convierte en una parte esencial de la infancia. No es de extrañar que los países que ofrecen más recreo los niños pequeños muestran un mayor éxito académico entre los niños a medida que maduran.

  • Juego simbólico: este tipo de juego se produce cuando los niños experimentan con diferentes roles sociales de manera no literal. Jugar con otros niños les permite negociar "las reglas" y aprender a cooperar.

En definitiva, el juego es fundamental para el desarrollo de los niños, y facilita la progresión desde la dependencia a la independencia, y desde la regulación parental hasta la autorregulación.

Fuentes: 
www.nytimes.com
www.healthychildren.org

CÓMO EVITAR QUE LOS NIÑ@S ENFERMEN CON EL FRÍO


¿Tu hijo se ha resfriado de nuevo? ¿No para de toser y falta a menudo a la escuela?


Bajan los termómetros y llegan las enfermedades más frecuentes asociadas al frío, que afectan principalmente a las vías respiratorias, como la gripe, los resfriados, las bronquitis, faringitis u otras más graves como la neumonía.

Sin embargo, no por ello se debe dejar de salir a la calle con niños; con unos prácticos consejos se puede reducir el contagio de enfermedades y otros problemas de salud relacionados con el frío como lesiones en la piel.



¿Por qué el frío provoca que los niños enfermen más?

Los niños son especialmente vulnerables al frío y son más propensos a contraer enfermedades, sobre todo si están en contacto con otros niños. Su sistema inmunológico no es lo suficientemente maduro y no tienen la misma capacidad defensiva que los adultos. Muchos padres y madres se preguntan qué pueden hacer para evitar que sus hijos contraigan las enfermedades típicas del invierno.

Se relaciona el frío con la mayoría de enfermedades respiratorias pero en realidad el frío no es el culpable en sí de que los niños se pongan enfermos, aunque es durante los meses de frío cuando hay más riesgo de sufrir estas enfermedades. Hay varios motivos que lo explican: 
Los cambios bruscos de temperatura sin abrigarse correctamente.


  • Los niños menores de 7 años son más vulnerables a los cambios de clima y tienen más riesgo de contraer infecciones, debido a que suelen tener una respiración más bucal que nasal.

  • El frío provoca que las barreras naturales de defensa de la nariz (cilios y mucosas nasales) pierdan su eficacia y permitan el paso de más microorganismos dentro del organismo y no calienten suficientemente el aire que debe llegar a los pulmones.

  • Ciertos virus, como el de la gripe, se cubren de una capa resistente que los protege del frío y les permite seguir infectando otras personas.

  • La lluvia provoca un aumento de la circulación de virus respiratorios y contaminantes en el aire.

  • La contaminación domiciliaria por falta de ventilación o permanecer en lugares cerrados en contacto con otros niños facilita el contagio de los virus. 






Cómo reducir la exposición a los virus

1. Abrigarse correctamente:

Muchos padres sufren al salir muy temprano por la mañana con sus hijos, porque no encuentran la manera de evitar que tosan o estornuden, y por eso muchos de ellos los abrigan de forma exagerada, como si fueran esquimales.

Si bien uno de los principales consejos para evitar los efectos del frío es abrigarse, abrigarlos demasiado puede ser contraproducente, ya que un exceso de tela les impide regular su temperatura corporal con la del ambiente y asegurar los mecanismos de transpiración adecuados.

También hay que tener en cuenta el tipo de tejido de las prendas de vestir: la lana, por ejemplo, puede irritar las vías respiratorias, acumular polvo y causar alergias. El material más apropiado para los niños es el algodón.

Lo fundamental es protegerse bien la nariz y la boca al pasar de un ambiente cálido a uno frío, especialmente durante la mañana, cuando muchos niños se enfrentan al fenómeno de inversión térmica caracterizado por una reducción significativa de la temperatura.

2. Ventilar los espacios y evitar multitudes:

Para prevenir ciertas enfermedades, es importante que todos los espacios en los que haya niños estén bien ventilados y si es posible poco concurridos. Se recomienda abrir las ventanas de las habitaciones al menos 10 minutos al día.

En interiores, es preferible utilizar estufas eléctricas o de gas y mantener la casa templada (no hay que subir demasiado la calefacción), y permitir así que el propio organismo utilice sus mecanismos reguladores de adaptación al frío. Así también se evitarán grandes cambios de temperatura cuando salimos de casa.

3. Mantener hábitos de higiene:

Si es posible, evitar el contacto de los niños con personas enfermas. También hay que evitar que el niño comparta utensilios con otros niños como vasos, platos, cubiertos, toallas y chupetes. Lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer, al entrar en casa y si ha estado en contacto con otros niños, reduce casi un 30% las posibilidades de que aparezca una enfermedad respiratoria aguda.


4. Seguir una dieta variada y saludable:

La alimentación tiene un papel destacado a la hora de evitar enfermedades y resfriados típicos de los meses de frío. Si tu bebé aún está en época de lactancia,la lactancia materna estimulará su sistema inmunológico y lo protegerá ante muchas infecciones.

Si ya toma sólidos, su dieta debe incluir frutas y verduras, ricas en vitaminas A y C, además de pescado y leche. Es recomendable no darles bebidas frías, y ofrecerles en cambio caldos y bebidas calientes o agua y zumos naturales a temperatura ambiente.

5. Vacunarse de la gripe si así lo considera el pediatra:

Aunque afecta a un gran número de personas anualmente en todo el mundo, en general la gripe no es una enfermedad grave, aunque puede resultar serlo en personas de edad avanzada y niños y adultos incluidos en los grupos de riesgo de desarrollar complicaciones.

La vacuna de la gripe sólo se debe usar en niños a partir de los 6 meses de edad. Se recomienda la vacunación anual a los niños con enfermedades de base que los hagan más propensos a las complicaciones, como asma, diabetes, algunas enfermedades renales, enfermedades del sistema inmunológico, etc. Están en discusión otras indicaciones, como sería el empleo sistemático en los pequeños que acuden a guarderías.

También se debe vacunar de la gripe a los niños y al resto de convivientes de enfermos para los que podría resultar especialmente peligrosa esta enfermedad.


6. Hidratar bien la piel:

Los cambios bruscos de temperatura deshidratan la piel y la hacen mucho más frágil y sensible. El frío, el viento y el sol pueden lesionar la piel de los niños, especialmente la de los bebés. La sequedad del ambiente puede provocar irritaciones y fisuras en la piel, y por ello es fundamental mantenerla bien hidratada con cremas, especialmente si la piel de tu hijo es muy seca.




Fuente: https://www.sjdhospitalbarcelona.org/es

viernes, 11 de enero de 2019

ESTUDIO SOBRE EL ENVEJECIMIENTO SALUDABLE 2018

El trabajo desarrollado dentro del proyecto Salud en la vida adulta y su relación con el envejecimiento saludable.

El estudio ha tenido como objetivo analizar el estado de salud de la población española de 50 o más años.


Las dimensiones clave que se han explorado como condicionantes de la salud autopercibida han sido; la limitación en las actividades diarias por problemas de salud, el padecimiento de dolor o malestar y la sensación de ansiedad o depresión como indicadores de salud subjetiva; el número de enfermedades crónicas y el consumo de fármacos como indicador del estado de salud objetivo. A esta comparación de doble aproximación a la salud, se han añadido los hábitos de vida saludables, en concreto el tabaquismo, la actividad física y la ingesta de alcohol y las horas destinadas al descanso; e indicadores sintéticos relacionados con la salud; índice de masa corporal, índice sintético de salud mental e índice de apoyo social funcional.



CONCLUSIONES 

En lo que respecta a la percepción que la población española tiene sobre su estado de salud, se observa que existen variaciones reseñables por sexo y edad. Los hombres evalúan de una forma más positiva sus condiciones físicas y cognitivas que las mujeres, y ambos ofrecen peores valoraciones a medida que la edad avanza. Por un lado, la mayor longevidad de las mujeres y la mayor propensión de éstas a padecer patologías altamente discapacitantes como enfermedades osteomusculares y algunas enfermedades mentales y del sistema nervioso, hacen que esa prevalencia de discapacidad entre la población femenina quede reflejada en la valoración que hacen de su estado de salud. 

Los resultados de este estudio permiten situar a España dentro del contexto europeo, concluyendo que se encuentra entre los países con el porcentaje más elevado de personas de 50 o más años que valoran negativamente su estado de salud. 



Por el contrario, son los países del norte y oeste, principalmente Suecia, Dinamarca y Países Bajos, donde encontramos una mayor proporción de población que declara un estado de salud excelente.


En los grupos de edad donde las enfermedades comienzan a agravarse, se multiplica el número de dolencias y las limitaciones en las actividades de la vida diaria empiezan a notarse, las personas que se hacen cargo del cuidado de otros son aquellas que presentan un mejor perfil sanitario y tienen las capacidades físicas y cognitivas para desarrollar esta tarea. De ahí que su evaluación del estado de salud sea mejor que el de aquellos que no cuidan a ningún adulto dependiente. A su vez, los resultados también pueden atribuirse a un efecto de “generación” asociado al cambio de valores respecto a la responsabilidad del cuidado, juzgándose, en consecuencia, de forma distinta las capacidades propias para hacerse cargo de esta tarea.

Comparando los datos españoles con los de otros países europeos se han observado porcentajes muy altos de población con más de dos enfermedades crónicas, siempre por encima de la media europea. 

En lo que respecta a la población de 50 o más años sin enfermedades crónicas, el porcentaje en España es especialmente alto sobre todo en los grupos de edad de 50-64 años y de 65-79. En el grupo de mayor edad, 80 o más años, se acerca bastante a la media del continente. En lo que respecta al número de enfermedades crónicas de los distintos grupos de población dentro de España, los cuidadores presentan un mayor porcentaje de enfermedades crónicas que los no cuidadores en todos los grupos de edad y ambos sexos.

En España encontramos grandes diferencias en los hábitos relacionados con la salud como el tabaquismo y el consumo de alcohol. 

Los hombres de 50 o más años han consumido y consumen tabaco y también beben en mayor proporción que la población femenina de la misma edad. 



Finalmente, los indicadores sintéticos muestran la relevancia que toman los aspectos emocionales y psicológicos en la salud de las personas. Los datos indican que, en general, los españoles gozan de una buena salud mental, a pesar que ésta es mejor en los varones, y que las personas cuidadoras no sólo se sienten peor anímicamente sino que también autoperciben un menor apoyo social, y mayor padecimiento de ansiedad o estrés, lo que les resta salud y, por ende, bienestar y calidad de vida. 

De este modo, queda patente que el apoyo social debe concebirse dentro de los determinantes de la salud dadas las diferencias que aglutina en función del sexo y la edad, pero especialmente entre personas cuidadoras y no cuidadoras, dadas las necesarias vinculaciones que las personas cuidadoras, y en especial las que lo hacen solas, precisan del entorno externo y próximo que les aporten mejores niveles de calidad y bienestar de vida.

Fuente: www.fundacionmapfre.org

¿DUCHA CON AGUA FRÍA O AGUA CALIENTE?

La respuesta a esta pregunta depende de lo que se quiera conseguir. 

- El agua caliente, la preferida por la mayor parte de los usuarios, tiene un efecto relajante y sirve para aliviar los dolores musculares y combatir el insomnio o incluso las cefaleas tensionales. No cura un resfriado, ni la gripe, pero el vapor que produce el agua a la temperatura que la utilizan muchos, entre 34 ºC y 38 ºC, descongestiona las vías respiratorias. Además, tan caliente tiene un gran poder de limpieza, pero no abre los poros, como se le atribuye erróneamente.



- Por su parte, el agua fría despeja la mente y el cuerpo y, en ese sentido, ayuda a la concentración en cualquier actividad intelectual o que requiera mucha energía. Esto tiene una doble base fisiológica: por un lado, el frío activa la circulación y proporciona más flujo de sangre a los órganos y tejidos; y por otra, estimula la producción de noradrenalina, una hormona relacionada con el estrés.






BENEFICIOS DE LA DUCHA DE AGUA FRÍA


Muchos aseguran que darse a diario una ducha de agua fría puede tener beneficios para la salud: mejora la circulación, alivia el estrés y aumenta la vitalidad y la lucidez mental son algunas de las ventajas que más le atribuyen a este hábito.

Pero también se dice que puede ayudar a tratar la depresión y la ansiedad, reparar los músculos tras el ejercicio, quemar más grasa o incluso darle un impulso al sistema inmunológico.


De entrada, lo que está claro es que el agua fría, al contacto con la piel, es un shock para el organismo: el cuerpo reacciona desencadenando una respuesta masiva al estrés, que hace que suba el ritmo cardíaco, aumente la circulación sanguínea y se libere adrenalina.

Por otro lado, a nivel doméstico, una ducha de agua fría es bastante segura y -temblores aparte- no tiene adversos negativos significativos para la salud.

¿Contra la depresión y la ansiedad?

Aunque todavía no ha habido un experimento clínico que haya utilizado una terapia de duchas frías como parte del tratamiento para la depresión y la ansiedad, algunos expertos creen que puede ayudar.

La teoría detrás de esa idea es que la exposición repetida al agua fría hace que el organismo se vuelva más eficaz a la hora de lidiar con la respuesta al estrés y con todos los cambios químicos y hormonales que las personas con depresión sienten.





¿Para el sistema inmunológico?

Según Chris van Tulleken, por ahora no hay evidencias definitivas sobre este beneficio.

Pero un estudio holandés sobre el efecto de las duchas frías sobre la salud y el trabajo publicado en 2016 en la revista PLOS One halló que una ducha diaria de agua fría resultó en una reducción del 29% en la autoevaluación de enfermedad de los participantes durante los 90 días siguientes a haber adoptado ese hábito.

Durante al menos 30 días consecutivos los individuos debían ducharse con agua fría al final de sus duchas habituales con agua caliente, durante periodos de 30, 60 o 90 segundos, según el subgrupo de estudio.








DUCHA DESPUÉS DEL EJERCICIO FÍSICO

Después del ejercicio se recomienda una ducha caliente por que ayuda a los músculos a relajarse y evitar así las contracturas. Terminar la ducha con unos segundos de agua fría contribuye a reactivar el cuerpo. Si el entrenamiento o la competición ha sido especialmente intensa un buen truco es darnos agua fría en las piernas lo que contribuirá a acelerar la recuperación y evitar las agujetas.







Fuente: www.bbc.com

viernes, 4 de enero de 2019

LOS EDULCORANTES NO SON BENEFICIOSOS PARA LA SALUD


Los Edulcorantes no son beneficiosos para la salud

Los edulcorantes no azucarados no son mucho mejores que el azúcar o al menos no hay pruebas de ello. Es la principal conclusión de una revisión de lo que la ciencia sabe sobre estas sustancias. El informe, encargado por la Organización Mundial para la Salud (OMS) no ha encontrado evidencias significativas de que estos compuestos no calóricos (o bajos en calorías) tengan efectos beneficiosos en la salud más allá de una ligera pérdida de peso. Los autores del estudio y otros expertos recuerdan que las comidas no edulcoradas y el agua son los mejores sustitutos del azúcar.

La demonización del azúcar ha ido pareja a la divinización de los edulcorantes no azucarados. La sacarosa del primero ha sido relacionada con la obesidad, la caries dental, la diabetes tipo 2 y alteraciones del ritmo cardíaco, entre otras enfermedades. Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan reducir su ingesta, en especial entre los más pequeños y grupos de riesgo específicos. La retirada del azúcar ha dejado paso a una decena larga de edulcorantes, entre artificiales y naturales, como la sacarina, que hace unas décadas era un medicamento para los diabéticos, el aspartamo, el acesulfamo K o la estevia (extraída de la planta Stevia rebaudiana). Todas estas sustancias son entre 100 veces (la planta Luo Han Guo) y 20.000 veces más dulces (el advantamo, un nuevo edulcorante de alta intensidad) que la sacarosa, según datos de la FDA de EE UU. La mayoría tienen cero o muy pocas calorías.
Estas dos realidades han hecho que, mientras se reduce el consumo de azúcar, el de los edulcorantes no azucarados se haya disparado. En EE UU, por ejemplo, el número de personas que se han pasado a estos últimos ha aumentado en un 54% desde inicios de siglo. En el caso de los niños, el porcentaje ha subido un 200%. Una cifra relacionada con los refrescos. Sin embargo, no hay consenso entre científicos y médicos sobre los efectos a largo plazo de estas alternativas para endulzar la vida.

La OMS está preparando una guía sobre los edulcorantes no azucarados y, como punto de partida, ha pedido a un grupo de científicos un estado de la cuestión. Los investigadores han rastreado las publicaciones y estudios científicos que hayan analizado los efectos sobre distintos aspectos de la salud de todos o alguno de estos edulcorantes, ya fuera comparándolos con el azúcar o con sustancias placebo. Entre los trabajos incluyeron los centrados en personas sanas, adultos y niños, y aquellos con población con sobrepeso. En total, encontraron 56 investigaciones y sus resultados y conclusiones las acaban de publicar en la revista British Medical Journal.
"No hay pruebas suficientes para evaluar de forma definitiva los beneficios y, en particular, los posibles efectos a largo plazo de los edulcorantes no azucarados", dice el investigador del Instituto para la Evidencia en Medicina de la Universidad de Friburgo (Alemania) y principal autor del estudio, Joerg J. Meerpohl. "Puede que haya un pequeño efecto sobre el peso a corto plazo, pero no tenemos datos de alta calidad que lo confirmen a largo plazo", añade. Eso sí, "tampoco tenemos pruebas consistentes de impactos negativos destacables para la salud", completa.

La revisión científica buscó impactos en el peso, el nivel de glucosa en sangre, salud dental, enfermedades cardiovasculares, hepáticas y hasta cáncer. También revisó estudios sobre los efectos en el estado de ánimo, la conducta o los hábitos alimenticios. Aunque no todos los estudios enfrentaban edulcorantes y azúcar, en términos generales los supuestos efectos beneficiosos de los edulcorantes son muy escasos. En los estudios con adultos centrados en el peso, por ejemplo, la media de pérdida entre los que tomaban edulcorantes no era mayor de 1,3 kilogramos. Quizá el efecto más contrastado es la reducción de la presión sanguínea en adultos con sobrepeso. Entre la decena de estudios con niños, dos de ellos incluso mostraron una ligera ganancia de índice de masa corporal entre los que tomaban dos edulcorantes artificiales, la sucralosa o acesulfamo K.
Meerpohl aclara que hacen falta más estudios antes de que la OMS publique sus recomendaciones sobre los edulcorantes, previstas para finales de año. En cuanto a si, a pesar de todo son mejores que el azúcar, reconoce que es una pregunta difícil de responder, cuya respuesta depende del resultado que estemos midiendo y de la cantidad de edulcorante. Y tampoco se sabe el efecto a largo plazo de las combinaciones de dos o más edulcorantes, algo habitual en los refrescos, por ejemplo, para conseguir o acercarse al característico dulzor del azúcar.
Entre las posibles explicaciones podría estar la alteración del equilibrio de la microbiota intestinal, que han señalado algunos estudios. También podrían estar interfiriendo con las señales que vinculan los sabores dulces y la energía en el cerebro. O, simplemente, podrían estar haciendo que las personas tomen malas decisiones sobre cuánto comer.
"Los edulcorantes activan el cerebro de forma diferente de cómo lo hace el azúcar", recuerda Swithers, no relacionada con el actual estudio. "Los mecanismos específicos que producen estos cambios aún no se conocen bien, pero parece que nuestro cerebro tiene diferentes rutas para detectar si algo tiene sabor dulce o si aporta energía. Normalmente, estas rutas pueden activarse conjuntamente, pero los sustitutos del azúcar activan unas, pero no otras", añade.
La Asociación Internacional de los Edulcorantes, que reúne a buena parte de esta industria, ha reaccionado al estudio destacando la parte que confirma la conexión entre edulcorantes y pérdida de peso o higiene dental. También cuestiona que la revisión encargada por la OMS excluya algunos estudios sobre refrescos y jóvenes que señalarían una pérdida de peso, y su mantenimiento, a largo plazo entre los chavales que bebían refrescos sin azúcar frente a los que los bebieron con azúcar.
Fuente: 
www.elpais.com 
www.who.int

viernes, 16 de noviembre de 2018

NUTRISCORE: Nuevo etiquetado de los alimentos

Sanidad implantará el etiquetado de cinco colores en alimentos y bebidas

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luis Carcedo, ha anunciado hoy la implantación en alimentos y bebidas de un logotipo de cinco colores, para facilitar al ciudadano información precisa sobre la calidad nutricional del producto.
Este código, conocido como Nutriscore y que sigue las recomendaciones de las sociedades científicas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros países de la Unión europea (UE), se está aplicando ya en Francia desde hace seis meses y está pendiente de introducirse en Bélgica y Portugal.



En España, según señala Carcedo, también se empezará a ver en los supermercados en breve. La medida será obligatoria dentro de un año, el plazo en que estará aprobado el real decreto.
El código de cinco colores consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo en cinco niveles al estilo de un semáforo. Cada producto destacará el color que le corresponda en función de su azúcar, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas, de tal forma que los verdes identificarán los productos más saludables y los rojos los de menor calidad nutricional.
Como explica la ministra, la información del nuevo etiquetado permitirá a la ciudadanía "comparar productos semejantes de forma sencilla y tomar una decisión informada y motivada para seguir una dieta más saludable".

El anuncio de cinco multinacionales

Este anuncio viene una semana después de que cinco de las grandes multinacionales de la alimentación hicieran público su propio 'semáforo nutricional'. Una medida muy distinta de la iniciativa del Ministerio de Sanidad. De hecho, la medida adoptada por las cinco multinacionales ha recibido críticas de nutricionistas, asociaciones de consumidores y otras empresas. "Su sistema puede despistar, entre otras cuestiones porque no hacen los cálculos en base a los 100 gramos que se considera una ración", explica Miguel Ángel Lurueña, doctor en ciencia y tecnología de los alimentos. Además, "no hacen un cómputo global evaluando todos los nutrientes (grasas trans, sal, azúcares, proteínas, fibra, etc.) ni tienen en cuenta las características concretas de los alimentos".



Límites en publicidad

Carcedo ha avanzado también que se limitará la publicidad de los alimentos poco saludables dirigida a menores de 15 años mediante una reforma del código PAOS de autorregulación de publicidad con la intención de que las empresas se adhieran de forma voluntaria y, en el caso de que no lo hagan, el Ministerio estudiará la adopción de otras medidas de control. "Existe evidencia de que la publicidad influye en las preferencias, compras y en los comportamientos de niños, niñas y adolescentes respecto a los alimentos y bebidas".
Estos anuncios se han hecho públicos durante la entrega de los XI Premios Estrategia Naos (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) , en un acto en el que, además, ha señalado que se instaurarán también medidas en colegios e institutos para impedir la venta de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar, ácidos grasos saturados y trans, sal y calorías.
Este tipo de medidas se tomarán en coordinación y colaboración con otros departamentos y las comunidades autónomas, buscando las máximas sinergias posibles. "Es necesario que las Administraciones Sanitarias, los hospitales y centros de salud y los espacios públicos de todo tipo se conviertan en centros promotores de salud y sean ejemplares en la oferta de productos en sus instalaciones", ha indicado la ministra.
En este sentido, los contratos de adjudicación a proveedores, servicios de cátering, cantinas y máquinas de vending deberán tener criterios de calidad nutricional además de los relacionados con la seguridad.

Fuente: ELMUNDO.ES

viernes, 19 de agosto de 2016

CAOS LEGISLATIVO, CURSOS "ONLINE" Y PRECARIZACIÓN LABORAL DEL SOCORRISMO ACUÁTICO

Vacío legal, inspecciones que no se hacen o se ignoran, formación en manos de "piratas" y como resultado, socorristas que a veces "no saben nadar". La radiografía de la profesión de socorrista es la de un cuerpo abandonado por las administraciones al mejor postor: la profesión se ha precarizado mientras se convertía en refugio temporal de aspirantes a pagarse la carrera y en nicho de empresas que lo mismo venden cloro que los servicios de quien debe salvar una vida.
Mientras, los ahogados son más de 400 cada año, y la cifra aumenta. "Te puedes encontrar todas las problemáticas que quieras. Es nefasto", resume Marcos Pérez, que al frente de la Asociación de Socorristas de las Islas Baleares está intentando crear conciencia.
El primer problema es el caos legislativo. "A nivel nacional no hay normativa que regule ningún espacio acuático y la diferencia entre comunidades es brutal", explica Ana Domínguez, coordinadora de la comisión de prevención de ahogamientos de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
Hay normas que establecen cuántos socorristas debe haber en una piscina, pero no hay ninguna que fije un mínimo para playas y ríos, donde se producen el 87% de los ahogamientos.
Lo más cercano es una norma dictada en los albores del landismo: la orden de 31 de julio de 1972 establece una tipología de playas y, en función de esos tipos, fija los servicios de auxilio y salvamento, sin mención alguna al número de socorristas que deben vigilarlas o su formación, o al número, la distribución y las características de las torres de vigilancia. El material al que se refiere la norma es el propio de los años 70. 
Alfonso Pastor, de la Federación Andaluza de Socorrismo, cree que la Junta de Andalucía debería tipificar, pero desde la Consejería de Justicia e Interior se remiten a la orden de 1972. " Estas carencias, en la práctica, dan lugar a que existan playas de gran afluencia de bañistas de cuya seguridad ninguna autoridad se hace responsable", escribe Félix Luy, presidente de la Fundación Salvamento y Socorrismo, en un artículo publicado en su web.

¿Cuál es la formación adecuada?

En materia de formación, la confusión normativa es total: se puede ser socorrista con certificados de profesionalidad expedidos por Empleo (370 horas), como técnico superior TAFAD, o con cursos de 20, de 80, de 120 horas, o hasta online,dependiendo de cada comunidad autónoma, que regula el acceso a la profesión y reconoce o no los títulos emitidos en otras regiones. "Hay descontrol, porque quien tiene las competencias en salvamento establece quién puede ejercer como socorrista. No hay estándares", admite el CSD, vinculado a la cuestión a través de las federaciones.
En el caso de Andalucía, no queda claro cuál es la consejería competente para establecer los requisitos formativos que debe cumplir una empresa para emitir certificados de formación en salvamento, para fijar el contenido y las horas mínimas de los cursos y para vigilar su cumplimiento. Salud, Turismo y Deporte, Empleo, Educación y Justicia e Interior (responsable de salvamento y protección civil) dicen desconocer el asunto.
Fuentes de la Consejería de Salud explican que a los socorristas se les "pregunta" por el título, pero "no se ha dado el caso" de títulos de empresas. Basta una búsqueda en Google para encontrar decenas de anuncios de cursos y títulos de empresas privadas. "No es competencia de Salud vigilar las cualidades y habilidades de los socorristas. Debería regularlo Educación", añaden. Fuentes del sector aseguran que hay casos de homologaciones de empresas por silencio administrativo.

Falla la vigilancia

En otras ocasiones lo que falla es la vigilancia. "Se supone que cada comunidad autónoma se encarga de auditar a esas empresas, pero hay de todo", explica Domínguez.
El presidente de una federación de socorrismo se apuntó a un curso en Madrid la pasada Navidad: 70 alumnos por clase (se recomienda 25); las 80 horas de formación (el mínimo) no se cumplieron; de los ocho días, faltó cinco; fijó la fecha de una de las tres pruebas. Finalmente, aprobó el curso sin problemas y documentó las carencias ante la administración correspondiente. No hubo sanción alguna. En algunas comunidades han existido denuncias por la posible circulación de títulos falsos emitidos en Perú.
Alejandro Reyeros, director de Araspe, asegura que ha denunciado ante dos subdirectores generales el incumplimiento sistemático de los requisitos establecidos por la Consejería de Sanidad de Madrid para impartir cursos y emitir certificados: "jamás" ha habido una inspección. "Hay una normativa que marca los mínimos para la docencia, pero luego nadie comprueba que se hayan dado las horas, que los profesores están ahí… Nadie comprueba nada".
Su descripción es cruda: "Yo empecé como socorrista en el 71 y lo que estoy viendo estos años no lo he visto jamás".
José Luis Revuelta, presidente de la Federación madrileña, confirma que el único control sobre las empresas formadoras (más de un centenar en la comunidad) son los informes que ellas mismas emiten. "Problema: que el papel lo puede todo, y yo puedo decir que he hecho un curso donde no lo he hecho".

"La zorra cuidando de las gallinas"

Hasta hace unos años, las federaciones y Cruz Roja copaban la formación, lo que generó fricciones con las empresas, que llegaron a solicitar un pronunciamiento del Defensor del Pueblo en el caso de Andalucía. Ahora, el vacío legal y la falta de inspecciones han facilitado la incorporación de empresas de mantenimiento o de servicios, que forman socorristas para "rellenar huecos", según Marcos Pérez, en comunidades, hoteles y playas.
Playa de Orellana
Muchos creen que las disfunciones se producen por la falta de "cultura socorrista" de las nuevas empresas y su doble juego. "No puedes abrir una piscina para 30 personas sin tener un socorrista, así que ellos mismos dan un curso como sea, titulan a la gente y ya tienes socorristas. Pones a la zorra a cuidar de las gallinas", opina Alejandro Reyeros. Después de incorporarlos a su bolsa de trabajo, las empresas detraen una parte del sueldo para el pago del curso.
Algunas hacen público el porcentaje de aprobados, que se acerca al total de presentados. "Cuando pones un cartel que pone "100% de aprobados", lo que dices es "te vendo un aprobado y trabajas para mí". "Se compra el certificado de socorrista. Quieren chicos para todo", completa Alfonso Pastor, vicepresidente de la Federación Andaluza.
Por el camino, las exigencias bajan en los cursos privados: hay cursos online, en Canarias son de 20 horas, en Madrid son de 80 horas, y en Andalucía de duración desconocida (sin normativa conocida), por precios que van de los 150 a los 500 euros. Mientras, en Cantabria o País Vasco los cursos de sus respectivas federaciones suman entre 250 horas y 300 horas.
"No tiene sentido que en una profesión de tan alta responsabilidad haya tanta diversidad en los niveles de calidad", critica José Palacios, profesor de la Universidad de A Coruña y coordinador del Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo.
En mucho casos, "no hay pruebas de técnicas de arrastre, simulacros con una parada cardio o para manejar el desfibrilador. Es pagar y aprobar. El título te lo puedo dar yo: te digo que vengas, te veo nadar y te doy el título. Y no has entrado en tu vida en la playa. Luego hay una ola de metro y medio y la gente no quiere meterse porque le tiene terror", explica Marcos Pérez, presidente de la Asociación de Socorristas de Baleares.
José Luis Revuelta, de la Federación madrileña, explica que ha impartido cursos de reciclaje a quien no había visto un tablero espinal: "Un profesor dice que les falta preguntar si se ponen delante o detrás".
Manuel Jiménez, de la Asociación Española de Socorristas, asegura que en Canarias hay trabajadores en playa con titulación únicamente válida para piscinas o con cursos de 30 horas: "Y es legal". "Yo he visto chavales para el reciclaje que no saben nadar, pero que dicen 'yo pagué y me dieron el título'". Luego las empresas se declaran en concurso y los títulos siguen por ahí".
N.C.
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"Al final, ¿qué quiere la gente? Que sea fácil, rápido y barato. Me enseñan en Sanidad cien títulos del online y yo voy con siete", lamenta Reyeros. "Cuando cuentas que hay socorristas que no saben nadar, la gente se descojona. Luego le dices que se puede ahogar su hijo y se les borra la sonrisa. Nadie dice nada porque somos un país turístico, pero los que nos dedicamos a esto de manera seria estamos indignados", concluye.

Semanas de 70 horas por 1.000 euros

La proliferación de empresas "sin escrúpulos" en un contexto de crisis económica ha provocado también el efecto perverso de precarizar el mercado de trabajo: muchos socorristas aseguran trabajar durante 70 horas semanales a cambio de sueldos que no llegan a los mil euros.
Alberto Morant gestiona desde hace dos años una web, conveniosocorrista.com, con información sobre derechos y deberes de los socorristas. Recopila convenios, legislación y jurisprudencia, y canaliza la asistencia jurídica. Alejandro Garrido ha llevado en los últimos tres años medio centenar de casos: "Visto uno, vistos todos: pagan una miseria en nómina y bajo cuerda un poquito más para que no levanten la voz; se les hace responsables del mantenimiento sin preparación; y hay gente que hace 12 horas diarias, sin descanso semanal".
Los convenios empeoran las condiciones del Estatuto de los Trabajadores, y ni se cumplen. Morant ha llegado a ver casos de 2,9 euros por hora. Lo habitual son jornadas de nueve horas sin descanso semanal por sueldos que rondan los 1.000 euros, entre 5 y 5,5 euros por hora. Esos horarios permiten a las empresas contratar una sola persona por piscina, y a las comunidades y los hoteles pagar en torno a seis horas por cada hora de un socorrista, que también mantiene la instalación. Las horas extra no se pagan.
Los ejemplos abundan. Álvaro García trabajó en una piscina de Madrid nueve horas diarias, incluyendo domingos, durante los 93 días de la campaña de verano de 2015, por 875 euros al mes. "En el contrato ponía 40 horas. Había tres meses de prueba, y si me quejo me echan". Explica que es frecuente que no haya cuadrantes y que la rotación sea continua para evitar que haya testigos de estas prácticas; este año, apenas comenzado agosto, ya ha pasado por tres.
Ricardo, que ha trabajado en piscinas de Madrid y Alicante, trabaja diez horas diarias de lunes a domingo. "El mercado está reventado y es el trabajador quien acepta condiciones cada vez peores", lamenta Morant.
La otra pata del negocio son los ayuntamientos, que ahogados por la escasez de recursos económicos han privilegiado el criterio económico en los pliegos, empujando las ofertas a la baja. El municipio decide cuántos socorristas debe haber en una playa, de modo que en Andalucía, la comunidad con más kilómetros de costa, no hay normas sobre las condiciones de seguridad y en Canarias se canceló el intento de fijar un mínimo por el coste que supondría para los ayuntamientos, según Manuel Jiménez. "Se destinan menos recursos económicos para el servicio y lo primero que se hace, sin pensar en las consecuencias, es disminuir el número de socorristas. Un grave error", según José Palacios.
Pese a que es una cuestión de salud pública, sólo una entidad privada como ADEAC fija un mínimo de dos por playa como requisito para conceder sus banderas azules, retiradas frecuentemente por el incumplimiento de esa condición. "Los ayuntamientos dicen que el socorrismo que les exigimos les resulta muy caro", comenta José Ramón Sánchez Moro, presidente de ADAEC. La entidad, constituida como asociación sin ánimo de lucro, también imparte sus propios cursos de formación.
Algunos ayuntamientos optan por encargar el servicio a Protección Civil, algunos abonando como dietas lo que era un salario encubierto. El pasado mes de mayo un juzgado declaró que esta práctica, que había adoptado el Ayuntamiento de Torremolinos durante 20 años, era un fraude a la Seguridad Social.

Una imagen deteriorada

La precarización y las malas prácticas han acabado trascendiendo a la imagen del socorrista, a quien no se percibe como autoridad. Son frecuentes las intervenciones y los ahogamientos en situaciones de bandera roja, pero las sanciones que fijan los municipios rara vez se aplican. El 7 de agosto falleció un bañista cuando en Torremolinos ondeaba la bandera roja, antes de que el socorrista empezara su jornada; otro fue rescatado gracias a una cadena humana de 30 personas.
"Hay bandera roja, pero entran. Pitas y les explicas el peligro y que no deben, pero te dicen 'yo he venido hasta aquí a bañarme'. Y no puedes hacer nada", relata un socorrista a pie de playa en Málaga, harto de que, según él, se les imputen responsabilidades que no les corresponden. "No estoy obligado a entrar cuando hay bandera roja y no lo voy a hacer. Que me demanden. Mejor uno que dos muertos", se queja.
414 personas fallecieron ahogadas en espacios acuáticos en 2015, según los datos recopilados por la Federación Española. El 58,2% en playas, el 29% en ríos y el 12,8% en piscinas. Las estadísticas de lo que va de 2016 son peores: 264 personas han fallecido ahogadas hasta el 31 de julio, el 20% más que en el mismo periodo de 2015.
"Se ve como algo pasajero, poco serio. Pero es serio cuando hay un problema", opina Ricardo. "Cuando citan a un chaval por homicidio se le caen los palos del sombrajo al chaval y a los padres… por 700 euros al mes", comenta Alfonso Pastor, que ha sido perito en varios juicios.
Desde la asociación, Marcos Pérez intenta trasladar a la opinión pública, las administraciones y las empresas que el socorrismo debe profesionalizarse y "romper el paradigma del socorrista vago, que se hace el guaperas y está ligando". En Argentina, de donde viene, los cursos son de un año y de notable exigencia física. Hay una "cultura" que incide en cómo se percibe al socorrista y su función.
"Aquí pasa de todo y con mucha suerte no tenemos el doble de ahogamientos. No vamos a tener cero muertes, pero si el socorrista está bien capacitado se pueden evitar muchas. Hemos llegado a un punto en que esto no puede seguir así", concluye.

Una orden genérica de los años 70 como única norma estatal

La orden de 31 de julio de 1972, por la que se dictan normas e instrucciones para la seguridad humana en los lugares de baño, parece ser la única norma sobre seguridad en playas. La Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, con competencias en salvamento marítimo y protección civil, contesta que no hay normativa autonómica, y remite a este orden.
El texto distingue entre playas de uso prohibido, peligrosas y libres, y dentro de estas, entre gran afluencia (menos de 10 metros cuadrados por persona), afluencia media (entre 10 y 60 metros cuadrados) y poca afluencia (más de 60). Para determinar el grado de afluencia "podrán" tenerse en cuenta otros factores como la proximidad a núcleos urbanos.
La única referencia al número de socorristas es que los "efectivos personales" deben ser "adecuados" a la "extensión" e "índice de utilización" de las playas, criterios que se aplican también para el material con el que se debe contar, sin más concreción. Son los municipios los que deben controlar el cumplimiento de estas normas genéricas, según el Reglamento Reglamento de aplicación de la Ley de Costas, de 10 de octubre de 2014. 


FUENTE: www.eldiario.es