Indudablemente hay un creciente interés por temas como la condición física, la salud y el envejecimiento, ya que se ha demostrado la existencia de una estrecha relación entre el estilo de vida sedentario y un aumento en el riesgo de morbilidad y mortalidad, produciéndose en nuestra sociedad un espectacular cambio demográfico ya que el grupo de personas de más de 65 años está creciendo rápidamente, y más sorprendente es el aumento del grupo de 85 años o más.
Hablar de tercera edad es hablar de una época muy amplia de la vida que engloba aquellas edades situadas mas allá de los 60-65 años cuyo límite superior es el propio límite de la vida. Siguiendo a Rappoport (1978), la división cronológica del proceso de envejecimiento se podría establecer en las siguientes fases:
1.- El periodo de la madurez que abarcaría de 25 a 55 ó 60 años.
2.-El periodo de la senectud o vejez o si se prefiere eufemísticamente "3ª edad", que abarcaría de los 60-65 años en adelante.
3.- A partir de los 80 años que se denominarían longevos.
Cada día existe una mayor evidencia epidemiológica de que la inactividad física y la falta de ejercicio están relacionadas con el desarrollo de diversos trastornos y son causa importante de mortalidad e incapacidad en los países desarrollados. La relación entre el nivel de actividad física y el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria ha sido el aspecto más estudiado, pero hay otros trabajos demostrativos de que la actividad física puede contribuir a la prevención y al control de otras muchas enfermedades. Entre ellas destacan por su importancia la hipertensión arterial, la osteoporosis, la diabetes mellitus (existiendo estudios que relacionan la actividad física, la salud y la diabetes. Por otro lado, el ejercicio físico regular produce efectos beneficiosos sobre las articulaciones, pérdida de peso y efectos psicológicos positivos para la salud y el bienestar de la población.
OSTEOPOROSIS Y EJERCICIO
El Colegio Americano de Medicina Deportiva en el tema de Osteoporosis y ejercicio (Drinkwater-BL, Grimston-SK, Raabcullen-DM, Showharter-CM,1996) afirma que hay evidencias de que el ejercicio solo o acompañado con dieta de calcio puede prevenir el rápido decrecimiento de la masa ósea en los años inmediatos a la menopausia, llegando a las siguientes conclusiones:
1.- La actividad física es esencial para tener el peso normal, así como el desarrollo y mantenimiento del esqueleto. Las actividades centradas en la fuerza muscular pueden también ser beneficiosas, particularmente para que los huesos no disminuyan de peso.
2.- Las mujeres sedentarias pueden incrementar su masa ósea escasamente, si llegan a ser más activas, el beneficio principal del incremento de actividad puede ser evitar la pérdida de masa ósea que ocurre con la inactividad.
3.- El ejercicio no puede recomendarse como sustituto de reposición de terapia hormonal durante la menopausia.
4.-El programa óptimo para adultos incluye actividades que incrementen fuerza, flexibilidad y coordinación, que indirecta, pero efectivamente, reduzcan la incidencia de fracturas osteoporóticas y disminuyan la posibilidad de caídas.
Factores de riesgo en adultos de la práctica de ejercicio:
- Mantener la respiración en los ejercicios, ya que aumenta la tensión arterial en exceso en estos individuos
- Realizar una técnica de ejecución inadecuada
- No evaluar la tensión arterial sobre todo en hipertensos.
- No evaluar el estado de salud sobre todo en individuos con antecedentes de infarto de miocardio.
Pautas o directrices para la realización de ejercicios de trabajo de Fuerza en adultos para la mejora de la salud:
- Poner atención sobre todo en los grupos musculares más importantes ( extensores de rodillas, extensores de caderas, flexores de codos, etc.)
- Realizar movimientos dinámicos con preferencia sobre los estáticos
- Realizar los movimientos lentamente, efectuando todo el recorrido articular sin ayudarse de otras partes del cuerpo al final del movimiento.
- Empezar la sesión de calentamiento, con pequeños estiramientos de dificultad progresiva
- La resistencia utilizada puede ser mediante discos, sacos de arena, elásticos o cualquier utensilio doméstico que pueda ser una resistencia a vencer pero no excesiva para evitar lesiones
- Exhalar en el levantamiento e inhalar durante el descenso del movimiento o de la barra o de cualquier resistencia empleada. Mantener la respiración durante el levantamiento puede provocar una elevada tensión arterial en estos individuos.
- Realizar de dos a tres series por grupo muscular.