miércoles, 25 de enero de 2012

Los verdaderos riesgos de la hipertensión a mediana edad

Un incremento en la presión arterial cuando la persona es de mediana edad, aumenta significativamente su riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral en algún momento del resto de su vida, según una nueva investigación.
Este estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la importancia de mantener la presión arterial baja al entrar en la mediana edad, a fin de prevenir que las enfermedades cardíacas aparezcan algún tiempo después.
En la investigación se comprobó que los hombres y las mujeres que desarrollaron hipertensión siendo de mediana edad o que ya la padecían, tenían un 30 por ciento más de riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral, en comparación con quienes mantuvieron su presión arterial baja.
Las estimaciones previas del riesgo de que una persona padezca de enfermedades cardiovasculares se basaban en una sola medición de la presión arterial.

   

Es cierto que, en líneas generales, cuanto mayor sea la presión arterial, mayor es el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, pero hay muchos matices importantes que conviene tener en cuenta. En el nuevo estudio, lo han sido. El equipo de Norrina Allen, profesora de medicina preventiva en la Escuela Feinberg de Medicina en la Universidad del Noroeste, Estados Unidos, ha demostrado que un cambio en la presión arterial de los 41 a los 55 años es un indicador más preciso.

El equipo de Allen, que incluye también al Dr. Donald M. Lloyd-Jones de la misma universidad, ha comprobado que cuanto mayor sea el tiempo en que se pueda impedir la hipertensión, menor será el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Las personas que alrededor de los 55 años de edad mantienen su presión arterial en niveles normales, o la reducen hasta estos, tienen un riesgo más bajo en su vida futura de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral.


Las personas que alrededor de los 55 años de edad mantienen su presión arterial en niveles normales, o la reducen hasta estos, tienen un riesgo más bajo en su vida futura de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral.



lunes, 16 de enero de 2012

Para optimizar el ejercicio, controle la intensidad cardíaca





Conocer y mantenerse dentro de la zona de entrenamiento cardiovascular es una fácil manera de medir la intensidad de su ejercicio.
"Las personas que hacen ejercicio necesitan al menos tener un nivel de actividad física moderada para obtener beneficios", dijo el doctor Adrian Hutber del Colegio Americano de Medicina Deportiva.
"Su meta es llegar a una etapa en la que esté lo suficientemente en forma para ejercitar dentro de la zona de entrenamiento cardiovascular", explicó.
La zona de entrenamiento cardiovascular, o meta de ritmo cardíaco, está basada en la frecuencia cardíaca máxima (FCM), que se calcula como 220 menos la edad de la persona.
"No es exacta pero no necesita serlo", dijo Hutber. "Es realmente un buen indicador", añadió.
Para una actividad física de intensidad moderada, el ritmo cardíaco de una persona debería ser de un 50 a un 70 por ciento de la FCM, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés).
Quienes se ejerciten enérgicamente deben apuntar a un 70 a un 85 por ciento de la FCM.
La ciencia nos dice que se necesitan al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana para estar saludable, dijo Hutber, citando las pautas del Gobierno de Estados Unidos.
El ritmo cardíaco es una manera fácil de controlar el nivel de intensidad, según Hutber. El Equivalente Metabólico de Actividad (MET por sus siglas en inglés), que mide el consumo de energía, es otro método, así como el VO2, que mide la absorción de oxígeno.
Si no se usa un monitor cardíaco, ¿cómo se puede saber que se está entrenando dentro de la zona?
Los caminadores, elípticas y otras máquinas de entrenamiento lo muestran si uno introdujo su edad correcta.
La zona de entrenamiento está vinculada a la edad debido a que como el corazón envejece y se vuelve menos eficiente, late más rápido.



jueves, 12 de enero de 2012

LA DIETA DUKAN REDUCE LA ESPERANZA DE VIDA

Jean-Michel Cohen, (Nutricionista) acaba de publicar el libro «1.800 calorías para ser feliz» (Ed. Planeta). ¿En esa cifra radica la felicidad? 

-Quería jugar con la contradicción entre el hecho de ponerse a dieta y sentir placer al hacer la dieta. Esta cifra de 1.800 era simbólica porque permite que un hombre baje de peso y a la mujer sólo le permite estabilizarlo. Es una injusticia entre el hombre y la mujer. 

-Ha denunciado las dietas milagro, en especial la Dukan, ¿cree que la gente está dispuesta a arriesgar su vida por perder unos kilos? 
-Sí. Se llevó a cabo un estudio que demostró que entre correr riesgos por la salud o poner en peligro la salud por perder unos kilos, gana perder salud para bajar de peso. Mi libro demuestra que la gente puede perder peso más fácilmente con una dieta agradable que con una desagradable. Esta situación la vemos cada diez años porque  siempre aparece alguien que ofrece una «dieta milagro».

-¿Por qué es tan mala la dieta Dukan?
-Porque es una dieta de exclusión. No es una dieta proteínica como se vende, sino disociada. Un hombre es omnívoro y para que funcione bien su organismo necesita ingerir todos los nutrientes. ¿Qué hace la gente que sigue esta dieta? Sólo proteínas más tiempo y alargan la dieta y se acaban las vitaminas, minerales y oligoelementos. Lo que no sabe la gente es que a la desnutrición se asocian multitud de enfermedades. Es la primera vez que en una sociedad occidental en plena abundancia alimentaria vemos personas con problemas de malnutrición. 

-¿Los riesgos para la salud son inmediatos o a largo plazo?
-A corto plazo será menos peligroso porque la gente la dejará, pero la causa-efecto a largo plazo, aunque tenemos argumentos científicos, sí se sabe que la gente con dieta exclusivamente proteínica pierde un 20 por ciento de esperanza de vida y también tiene problemas de riñón.

-De todas las dietas milagro que existen, ¿La Dukan es la más nociva para la salud?
-La Asociación Canadiense de Dietistas y Nutricionistas la ha clasificado entre las cinco dietas peores y más nocivas para la salud. 

-Tras su experiencia como director en una clínica de trastornos alimentarios, ¿Cree que la sociedad, al haber tantas dietas, se ha trastornado?
-Sí, desde luego. La gente dice cuando las dietas funcionan, pero no cuando fracasan. La persona que se ha acostumbrado a hacer dieta luego le da miedo comer cualquier otra cosa porque enseguida coge peso. 

-Más allá de hacer dieta, el problema está en mantener el peso perdido, ¿no?
-El tiempo que dure la dieta es capital para modificar la alimentación, pero no existe la estabilización porque cada uno de nosotros tenemos un DNI alimentario y no se puede fabricar otro. Se puede intentar cambiar o modificar algo, pero nada más. Cuando la persona está haciendo la dieta es cuando se le puede explicar cómo reducir las porciones, cómo equilibrar las grasas. Hay que considerarlo como una práctica de rehabilitación, igual que cuando te has roto una pierna. 


Este nutricionista francés puede presumir de haber ganado la batalla legal contra Pierre Dukan al denunciar que el modelo alimentario de su colega era «fantasioso  y peligroso».  Con su último libro da las claves de cómo aprender a adelgazar para ser feliz. 



miércoles, 11 de enero de 2012

LOS RIESGOS DE TENER COCHE, TELE Y UNA VIDA SEDENTARIA

Hace varias décadas, un estudio con alumnos de la Universidad de Harvard demostró por primera vez que el ejercicio era capaz de regalar años de vida. Desde entonces, innumerables trabajos han confirmado sus resultados, consagrando a la actividad física como una de las mejores medicinas preventivas disponibles en el mercado.
La mayoría ha hecho oídos sordos a las advertencias durante todos estos años, pero la tozuda evidencia sigue intentando hacerse un hueco en las conciencias. Los últimos en reclamar una mayor promoción de la vida activa son un equipo de especialistas internacionales que ha realizado un seguimiento a casi 25.000 individuos de muy diferentes latitudes cuyos datos estaban recogidos en el estudio INTERHEART.
Al contrario que otras investigaciones, este trabajo no sólo ha analizado el papel protector de mantenerse activo durante el tiempo de ocio, sino los efectos de tener un trabajo con más o menos exigencias físicas. Además, ha evaluado a fondo varios factores relacionados directamente con el sedentarismo.
Sus conclusiones, que se publican en el último número de la revista'European Heart Journal', confirman "el efecto protector de cualquier actividad física realizada durante el tiempo libre" y destacan que el hecho de tener un empleo en el que se realice un ejercicio de leve a moderado es capaz de "reducir el riesgo de infarto de miocardio" de forma considerable.
Paradójicamente, el estudio encontró que, en el ámbito laboral, no toda la actividad física reporta los mismos beneficios. De hecho, según sus datos, tener una actividad ocupacional de grandes exigencias físicas no se asocia con un efecto protector frente al infarto.
"Estos datos eran independientes de otros factores de riesgo tradicional y se daban en hombres y mujeres de la mayoría de regiones del mundo y que procedían de países con bajos, medios y altos niveles económicos", comentan los autores en la revista médica.


                                                       



El peligroso combo de coche y tele

Por otro lado, los resultados también pusieron de manifiesto que detalles concretos, como poseer un televisor y un coche -cuya tenencia se ha relacionado con el sedentarismo- también se asocian de forma independiente con un mayor riesgo de infarto.
"Nuestros hallazgos, por tanto, apoyan la recomendación de usar medios de transporte alternativos, como el transporte público, la bicicleta o ir caminando", subrayan los investigadores en la revista médica.
Otro de los datos que sacó a la luz el trabajo es que en los países con escasos recursos una mayor proporción de gente tiene un empleo sedentario y opta por hacer menos ejercicio en su tiempo libre, lo que, según remarca un editorial sobre el tema, "abre nuevas oportunidades en cuanto a prevención".
"Dado que el mayor porcentaje de enfermedad cardiaca se da en los países en vías de desarrolllo, esta información debería inspirar cambios en las estrategias sanitarias en estas regiones", subraya el texto.
El cambio hacia un estilo de vida más activo es sin duda el camino para el futuro, subrayan los especialistas. Sin embargo, la vía no parece fácil de construir.
Este trabajo es muy relevante, pero deja a los profesionales clínicos la "hercúlea tarea" de convertir estas evidencias en prevención real en la consulta, continúan
Es necesario "parar la pandemia de sedentarismo" porque "estar activo físicamente es una de las medidas más fáciles, baratas y efectivas de terminar en una unidad coronaria" concluyen.

www.elmundo.es